domingo, 20 de diciembre de 2009

Hugo Torres(Felipe) - Yo no estoy loca!

¡Yo no estoy loca!. Yo no estoy loca ni nunca lo estuve. Locos, realmente locos están ustedes. .. ¿Por qué me miran así? . ¿Acaso no ven que la noche ha llegado y hay que cerrar bien las puertas, dar de comer a Mimí y apagar el farol?… ¡No, no se me acerquen, no se me acerquen les digo!.


El poblado de Iporá amaneció hoy consternado con un terrible episodio que ocurrió pasadas las diecinueve horas de ayer…


¡No grites!. ¡No grites!… ¿ No me digas que ahora te preocupas por mi hija?. ¡Claro! . ¿Qué yo la maté?. ¡Nooo!. ¡Yo no maté a nadie!. ¡A nadie!. ¿Me oiste?. ¿Me oíste bien?. ¡A nadie! . Rosita es hija de ustedes, no mi hija!. ¡Yo nunca tuve una hija!.


Pasadas las diecinueve horas del día de ayer, en momentos en que un vecino de la localidad se aprestaba a encerrar sus animales…


¡Ah, claro!… Me vienen otra vez con esa cantarola, archisabida, de mi noviazgo… ¿ Y qué?. ¿Es que una joven de catorce años no puede tener alguien que la mime, que la quiera, que la lleve de la mano al cine de la tarde?. ¡Déjame!… ¡No te me acerques que te mato!. ¡Me tienen aburrida con sus sermones!. Yo no maté a Rosita ni Rosita es mi hija!… ¡Yo quise a Juan y ustedes no me dejaron estar con él… ¡ Malditos!… ¡Malditos!…


Cuando estaba a punto de encerrar a sus animales, sintió unos aterradores llantos de niña en la casa del panadero Martirena…


¡Mientes!…¡Eso que dices es mentira!. ¡Mentira!. ¡Mentiraaa! . ¡Mentiraaa!. El Juan era bueno conmigo… era cariñoso conmigo y con ustedes… Siempre me regalaba caramelos o me traía flores que robaba del jardín de alguna vecina… ¡ Siempre quise a Juan!…. ¡Juaaaan!…. ¡Juaaannn!


Según narraba a esta emisora este buen vecino de Iporá, cuando sintió estos llantos que se iban transformando en ruegos de piedad, no dudó y…


¡Sí!. ¡Sí!. ¡Sí!… ¡Ustedes siempre han arreglado las cosas a su modo!. ¡No me griten!…¿Que van a llamar a la policía?. ¿Y a mí que me importa?. Acá se van a saber muchas cosas… ¡muchas cosas…!. ¡No te me acerques más porque te parto la cabeza carajo…!


No dudó entonces y se aproximó a la vivienda que estaba en penumbras pero con luz suficiente para ver que…


¿Qué dices tú?… ¿Pero qué dices tú?. ¡No respetas a nadie!… ¿Qué yo soy una puta…?… ¡Ja, ja ja, ja!. ¡ Qué estupideces ! . Puta… ja, ja, ja, ja…¡Ah!…¡Puta!… Qué triste estoy… Tengo ganas de morir. Ganas de morir… ¡Ay, mi Dios…!


Una mujer, joven aún, con el pelo enmarañado y que vestía ropa de cama, blandiendo un hacha de campo…


¡No me importa que el sabandija del que tienes por marido haya ido a buscar la policía con el vecino!…¡No!. ¡No me importa!. Y te voy a decir algo ahora, algo que debí decirte antes, para que por lo menos no me trates como siempre me has tratado, con esa rabia, con ese encono, con ese fastidio…considerando siempre que era una puta, que me acostaba con Juan, con el pobre de Juan que poco menos que me pedía permiso para darme un beso… Con una pesada hacha de campo descargó terrible golpe sobre la cabeza de la pequeña niña que cayó bañada en un mar de sangre…


¿Lloras ahora?. ¿Y por qué lloras?… ¡No grites por favor!.¡No grites por favor te lo pido!. ¿Que tengo el cuerpo manchado de sangre?. ¿Y? ¿ Te asusta la sangre?. Si que tengo sangre… Como también la tuve aquella noche en que tú te fuiste a cuidar a la abuela y me dejaste sola con mis catorce años y con ese viejo desgraciado del Ricardo que se hace llamar ”papá”. ¡Papá…!. ¿Qué son esos gritos, por Dios?. ¿Por qué gritan tanto?.¡No me jodas!.


Alertada la Policía de la seccional octava concurrió al domicilio de la víctima para…


¡No me digas eso mamá! . ¡No me digas eso!… Yo a ti te quiero y sabes que no te mentiría jamás. Él se metió en la cama, mamá!. ¡Se metió en la cama, mamá!. ¡Me obligó, mamá!. ¡Me obligó mamá!. Siempre ustedes insultándome, diciéndome de todo!. ¡Ustedes hicieron que mi Juan no viniera más!. ¡Una puta mamá!… Una puta, mamá…


Concurrió al domicilio y procedió a arrestar sin dilaciones a la terrible mujer que con una saña inusitada dio muerte a su pequeña hija indefensa de apenas cuatro años. Los padres que todavía se encuentran en estado de shock se aprestan en las próximas horas a brindar declaraciones ante….


Tú no tienes razón, yo no maté a mi hija porque hija yo no he tenido. ¡Yo no miento mamá!. Hay verdades que duelen mucho… ¿Qué?… ¿Y por qué tú no entendiste mis silencios, mis miedos, mis llantos?. No tengas miedo tú, no te pongas así… yo no se lo diré a nadie, a nadie..¿Me oíste?. ¡A nadie!…


Hugo Torres -Felipe

1 comentario:

  1. ...y como se me iba a pasar comentar este cuento?!?!?!?! si fue tan aplaudido!!! buenisimo!!!!
    un abrazo

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