domingo, 11 de diciembre de 2016

LILIA MENES WINTER-CUBA-USA-VII ELIL



1-    Lilia Menes Winter                                                                                         
        
2-     Ciudadana de Estados Unidos de Norteamérica de origen cubano; nacida en La Habana, Cuba. 
·        Graduada de la Escuela de Artes y Letras de la Universidad de la Habana en el año 1966.
·        Licenciada en Infomación Técnica y Científica en el año 1977 de la propia Universidad.
·        Postgrado en Literatura Latinoamericana de la ”Casa de las Américas”, La Habana.
·        Mención género Testimonio del Premio UNEAC 1981 con “ Las Cabezas Trocadas”.
·        Ya en USA, Bibliotecaria y Profesora en Miami-Dade College de donde me jubilé luego de 20 años de labor.
·        Entre el 2000 y 2010 presidí el jurado del concurso anual de cuento patrocinado por Miami-Dade College(MDC) en ocasión del mes de la Hispanidad.  
·        Madre de una hija exitosa y abuela de dos nietos adorable vivo jubilada en compañía de mi esposo, por los últimos 45 años, con quién comparto mi afición por la narrativa y una activa vida social.
3-    Aun cuando amo la poesía, me decanté por la narrativa, de ahí que incluya esta breve historia escrita al calor de mi diario intercambio con mis nietos y parte del libro “ La felicidad de ser abuela”.


       

Abuelita, tú lindísima!



                   Gracias, mi niño querido”.   Es maravilloso cómo me abraza bien apretado,
                   pegando su carita a mi mejilla y poniéndose de puntillas me echa los brazos al cuello.
                   Mi felicidad es infinita.  De pronto me pregunto cómo es que Emilito esta usando la 
                   terminacion “ ísima” si sólo tiene seis años; en la escuela sus clases regulares son en
                   inglés, pero tambien recibe español como segunda lengua,  aunque me sigue
                   sorprendiendo que esté tan adelantado en español.
                   Abuela al fin, encuentro la respuesta, “Por supuesto, el es muy inteligente”.
                   Al día siguiente, a las tres y cuarto de la tarde.  Suena el timbre de la puerta
                   ininterumpidamente, se siente que están apurados por llegar.  Camino rapidito
                   para abrir la puerta porque estoy segura que son mis nietos que regresan de la
                   escuela. Abro la puerta con los brazos extendidos para poder abrazarlos a los
                   dos al mismo tiempo. Robertico me da un beso y sigue corriendo a tomar
                   agua, el calor es mucho, Emilito se queda abrazado a mi con tanta ternura  que me

                   conmueve y le digo: ¡Mi niño lindisimo!

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