martes, 22 de junio de 2010

Poema de Anouna - "Mañana"


MAÑANA

Llegará el instante que hoy se recoge en el silencio;
Seré sorprendida con el anuncio del mañana:
Ha llegado al fin "El hoy"
Descenderá desde el vientre del pez volador
que sobrevuela un cielo sin agua, más que tu sombra.
Se reunirá la miel y el fuego en un sólo lugar
y en una taza llena, se beberá la alegría.

No me canso de creer
que en un abrazo el vacío será lleno;
Que la voz que traspasó el tiempo
se presentará ante mis oídos
invadiendo el espacio que ahora gira alrededor de mí.

Será el momento señalado por el dedo del destino,
el día cuando los cirros suelten todos sus goces aprisionados
y una flecha que viene desde el infinito
cruce de lado a lado el jardín,
donde habita un lirio enardecido.

Una pluma entonces hará volar al viento hasta elevarlo,
sobre los mares una sonrisa revoloteará las olas.
Volantines alados harán batir al sol en su fuego
hasta hacerlo brillar!
Se agitará la realidad de un feliz intento desgarrado.

Dentro del sueño del hoy...Será mañana.


Anouna

jueves, 17 de junio de 2010

Pudor - Poema de Luis Arturo Ceron

Junio 16, 2010

Pudor



Traspaso la barrera infranqueable del honor


camino áspero, pedregoso y sutil


plagado de imaginarios aromas


desordenados amores


y pudores aletargados en tus entrañas



Tu



Te escondes tras verdades inexistentes


cubriéndote de falacias milagrosas



Yo


Me engaño sintiéndote cercana


aunque hace un siglo que ya me has dejado;



Entonces



La sonrisa se dibuja en las caras


como milagro, sin razón aparente,


mientras nos deslizamos en lujuria pecaminosa


pasiones prestadas quien sabe de donde


y desatadas en ese nido ya sin dueño.



Al final, ¿a quién le importa?



Que el amor no tenga dueño fijo,


que el deseo traspase fronteras


si es la forma de suplir lo perdido


y alimentar ese latente fuego

Luis Arturo Ceron

miércoles, 9 de junio de 2010

Poema de Xiomara Pages- Mi Virgen Desnudez

Junio 12, 2010

Mi virgen desnudez
abrazó tu cuerpo de hielo
y no encontró eco entre tus sábanas.
¡Qué triste fue arder de pasión
para apagarse con la frialdad de tu alma!
No supiste siquiera acariciar mis lágrimas.
No pude rozar tu intento de volcán
¡Qué frustración la de querer amarte,
y no poder estremecer tu lujuria.
Te quedaste sin conocer los valles,
ni los prados ni los ríos de mi cuerpo,
que sí estaban llenos de lava.
Sólo fui para ti una paloma atada,
cuando dentro rugía un corazón de león.
No supiste besar mis hombros blancos y desnudos,
¡ Y quedaron, encorvados ... con mi virgen desnudez!


Xiomara J. Pages - Copyright 2002


http://www.xiomarapages.com/

lunes, 7 de junio de 2010

Curro el toro de casta - relato de Osane

Curro el toro de casta

Se llamaba Curro

Nació libre en el campo, arropado por el cariño de su madre y de varias reses que se encontraban en la dehesa.

Creció sin miedo, sintiéndose alguien importante y respetado. Su madre le educó en el honor y el orgullo que todo toro de lidia debe tener.

Su porte era altivo, seguro y paseaba su casta por doquier, pues le hicieron creer que era una estrella del universo.

Se hizo mayor y bravío, creía saber todo sobre ese mundo que se reducía a una gran parcela de campo del mayorazgo. Su mundo se limitaba a ese territorio y a pocas personas cercanas en las que confiaba porque le dispensaban todo lujo de cuidados. Parecía que fuera de su dominio no existía otro mundo.

Tenía su vida confiadamente entregada al mayoral y su cuadrilla que le regalaban los oídos y eso le hacía sentir muy bien.

A menudo el mayoral, quien le había protegido y cuidado desde que nació se daba un paseo y Curro podía escucharle hablar con los otros jinetes de lo orgulloso que se sentía de él, de la buena crianza que le había dado y el excelente ejemplar en el que se había convertido.

Para perpetuar la prole que debía engendrar no servía cualquier vaca, tenía que ser una vaca de buena estirpe, no se nos fuera a torcer la línea sucesoria y esa magnífica genética.

Curro fue creciendo en la inopia,en la creencia del que se siente querido y se convirtió en un semental espléndido. Casi sin darse cuenta se había convertido en un perfecto astado de Miura que se creía el ombligo del mundo.

Tenía reservada solo para el una gran parte de la dehesa donde era feliz, comía verdes pastos y gozaba del favor de varias vacas siempre dispuestas a aparearse con tan digno macho.

Un día apareció por el camino contiguo al campo un camión. Se detuvo en el portón y bajaron a una vaca que soltaron en su territorio.

Ella se llamaba Lucera. No era como las demás. Al cruzar una corta mirada hizo balancear el badajo del cencerro de Lucera y algo ocurrió entre ellos dos. Algo que cambiaría sus vidas y sus conceptos.

Lucera se convirtió en la favorita de Curro, pero no era como las otras vacas. Mantenían largas charlas mientras recorrían la dehesa en las cálidas noches de verano. Era mas que sexo, mas que perpetuación de una especie, sentían inquietudes y algo se agitaba en sus estómagos cuando se rozaban al caminar. Lucera venía de otra ganadería, de un mundo mas real que el de Curro, sabía de las cosas terrenales, de la ternura, del dolor y el siempre vivió entre algodones, en un mundo acotado por lo que le dejaban ver, sin sinsabores, sin emociones. Lucera era tan asertiva que a veces conseguía asustarle.

Curro no podía creer lo que Lucera le contaba del mundo, de lo que les hacen a los toros de su casta.

Le contaba que lo estaban agasajando y criando para después machacarlo en una plaza de toros de la mas vil de las formas y el se negaba a abrir los ojos. Estaba enredado en una dulce trampa.

Ella sabía que los días de Curro estaban contados, que lo habían criado y mimado para un cruel fin y así llegó el momento de mirar de frente a la realidad y sacar de la inopia a Curro

Curro no quiso creerla, no era posible que el mayoral que lo había malcriado desde su nacimiento maquinara un final tan horroroso para él. Se fue airado mientras le gritaba que veía fantasmas y que se alejara de él.

Lucera lloraba y le pedía que huyera de la dehesa, que derribara la cerca y marcharan los dos lejos de allí, lejos de aquellas gentes que solo sentían un cariño interesado por él.

¿Quien sabe que habría al otro lado?, quizás podrían encontrar un lugar donde vivir en libertad como tantas veces habían soñado, donde la vida quizás no sería tan regalada pero nadie podría torturarles y finalmente destruirles.

El no quiso escucharla y como la realidad que le presentaba no le era favorable se alejó de ella. Le pudo mas el prestigio y la comodidad que el amor y la libertad.

Sus vidas transcurrieron en el silencio, se miraban con un guiño rápido, sin hablarse y así pasó el tiempo y la distancia y el silencio se adueñaron del prado.

Transcurrieron algunos meses y un día llegó un camión y el mayoral con su cuadrilla a caballo. Abrieron el portón y se dirigieron hacia él. A Curro le gustaban las visitas del mayoral, le elogiaba siempre y su ego crecía hasta las nubes. Movió el rabo alegremente.

Con las picas lo fueron conduciendo al portón hasta que lo subieron al camión. Curro no entendía lo que pasaba.

Lucera y las otras vacas mujían tristemente, todas sabían lo que esperaba a Curro.

El, dentro de la caja del camión gritaba desesperado, pero nadie, ni siquiera Lucera podía hacer nada por salvarle.

¿Donde me lleváis? ¡quiero quedarme en mi dehesa!. ¿Mayoral que ocurre? ¿Por qué me abandonas?

Las palabras de Lucera resonaban en su cabeza una y otra vez y empezó a sentir ese sabor de la desilusión en su boca, ese dolor en el estómago que se siente cuando el mundo se te viene abajo, cuando descubres la verdad.

Fueron horas de tránsito por la carretera, en la caja del camión, el sol ardía ferozmente y se balanceaba bruscamente de un lado a otro del estrecho cajón golpeándose los cuernos. Por fin el camión se detuvo.

El no quería bajar, quería volver a su cortijo, pero le obligaron a salir de malas maneras. Estaba indignado.

¡Un animal de tan noble casta tratado a empujones, que desfachatez!

Pero sentía mas miedo que enojo. Su vida había sido una gran mentira y ahora le apartaban de cuanto quería.

Llegaron unos hombres. Todos hablaban del excelente animal que era, de su porte, de su casta bravía. Uno de ellos empezó a toquetearlo y a hablarle suavemente, le tranquilizó.

Curro por unos momentos recuperó la confianza e inocente pensó: ellos saben de mi estirpe, de mi gran valor y empezó a tranquilizarse.

Seguro que pronto lo conducirían a un nuevo prado, con lindas vacas que harían de su vida una delicia.

No hacía mas que llegar gente a verle y cada vez se sentía mas incómodo en aquel cuchitril. Le tocaban los cuernos y no paraban de hablar de él.

Recordaba la dehesa, recordaba a su vaca Lucera que tanto le amaba, recordó el amor de su madre, el orgullo que sentía por él el mayoral, las verdes praderas, el agua fresca de los riachuelos, el sol que doraba su azabache pelo.

Sonaron clarines. Curro se preguntaba que era ese extraño sonido. Los pasodobles y el griterío llegaban alternándose a sus oídos. Le embargó una gran incertidumbre. Esa música le daba miedo.

Le empujaron por un corredor estrecho a fuerza de palos y el terror se adueñaba de el.

Corría muerto de miedo y así, casi sin darse cuenta salió a un gran círculo. No conseguía ver con claridad, se sentía aturdido. Sonaba la música, la gente le gritaba y en la arena frente a él un extraño hombre con traje de alegres colores le hacía señas con una tela púrpura.

Quizás el pudiera explicarle que ocurría, por qué estaba allí, en que momento alguien decidió cambiar su vida llena de lindas promesas en los campos.

La música cesó.Corrió hacia el capote varias veces. Intentaba alcanzar al hombre, pero lo burlaba una y otra vez. Un pase tras otro. Le engañaba constantemente, era inalcanzable. Parecía que se quedaba quieto, que lo esperaba, pero cuando Curro se aproximaba confiado, le hacía una verónica con el capote y se hacía inalcanzable para él. Una de cal y una de arena.

Así lo entretuvo mucho tiempo. Curro se sentía agotado, derrotado, sumido en la incertidumbre y el pánico.

No entendía ese juego, cuando de pronto dos banderillas le hirieron clavándose en su lomo.

Le dolía mas la injusticia que esa sangre que empezaba a resbalar por su piel.

Su desgaste, su fe y su paciencia yacían en una dehesa de ensueño donde alimentaron sus ilusiones, donde la vida era bella y el futuro se presentaba radiante junto a su vaca Lucera hasta el último día que permaneció allí.

Se sentía traicionado de la peor de las formas, con la mentira de quien engaña a un niño con un caramelo.

Hasta el final todos hablaban del magnifico ejemplar que era, de cuantos toritos podría engendrar, de lo feliz que se sentía el amo del cortijo por tenerlo y de cuanto lo estimaban. De cuanto esperaban de él, de su estirpe, su prestigio, de sus principios. Pero todo eran adornos y filigranas, la felicidad se presenta de formas mas simples que la de sentirse el ombligo del mundo. En los momentos de ternura, en el vuelo de una mariposa, en el cruce de unas miradas.

Sonó el clarín. El capote se movía y el hombre armado con una espada le gritaba.

Curro sentía dolor y rabia ¿por qué me hacen esto a mi?

Tomó carrerilla y embistió con toda su furia contenida, con toda su rabia al torero que le había herido gratuitamente una y otra vez sin motivo alguno, pero sintió que el acero se le clavaba en lo mas profundo del corazón.

Dio unos pocos pasos y se derrumbó sobre la arena, se sentía morir. La gente aplaudía, gritaba y sacudía pañuelos blancos en mitad de su agonía.

Mientras se desangraba recordó a Lucera que siempre le dijo la verdad y eso le costó su enojo y su abandono. Su injusticia le pesaba mas que la misma muerte pero ya era tarde.

Lamentó durante todos los segundos que agonizó, mientras le cortaban las orejas y que ya no sentía dolor, no haber derrumbado la cerca de la dehesa y haberse perdido campo a través con Lucera, lejos de todo aquel mundo falsamente maravilloso que le vendieron y que solo era una trampa para una muerte anunciada.

Lentamente cerró los ojos con el sabor amargo de la verdad en sus labios.

-Osane-

http://osane1.blogspot.com/

sábado, 5 de junio de 2010

Equivocacion -cuento de Eliane Bosch



Un mensajero le trajo muy temprano, un sobre. Al abrirlo, encontró una carta y una rosa negra. Sin comprender, empezó a leer la misma.

Era su muy amada novia, que le decía, que todo había acabado entre ellos. Su explicación fue, que una pareja no podía vivir su vida juntos, sin tener plena confianza uno del otro, lo cual ella tenía hacia el, hasta ayer a la noche.

Ella tuvo que salir a buscar una farmacia por un horrible dolor de cabeza y fortuitamente pasó delante ese hotel. Y de pronto, lo vio en el hall, abrazado a una bella mujer y ambos reían… de qué?... Porqué?... De ella?

No quería recibir ninguna explicación, basándose en la confianza mutua, que había sido traicionada por el. Daba por terminada la relación sin ningún otro comentario.

Miró la rosa que parecía llorar…se sentó abatido y en voz alta exclamó:

- ¿¡ Y ahora como le explicó que era mi hermana, que llegó de improviso!?

Eliane Bösch
http://matthewmusainspiradora.blogspot.com/

sábado, 29 de mayo de 2010

El amor es la magia de Javier Eguilaz

El amor es la magia



















.....


El amor es la magia

esa que revolotea y hay que agarrarla

con sueños e ilusiones para regalarla

navegando como en seda por el día a día y la vida

y que devuelva o no la misión está cumplida

dando Felicidad y Amor sólo por la pura satisfacción

de que a tu paso dejas estela que cambia la visión

de esas cosas y caras tímidas que no se creían nada

y devuelven alegrías y cariños agradecidos

por ley de compensación y por acción-reacción



Y tocados por la magia volverse sueños

que sueñan y hacen hueco entre sus alas

y en esas predisposiciones volar alto

revoloteando en ilusiones y deseos

en busca de la Felicidad y el Amor
www.javiereguilaz.blogspot.com/

lunes, 24 de mayo de 2010

Lista a Vivir de lidia-la escriba

LISTA A VIVIR

lista a vivir
siempre,
y en mi ansiedad
por llegar
me olvido de todo;
de que día,
a que hora
y con tantos;
lista en cada
madrugada,en cada luna
que me alcanza;
soy el humo que espanto,
soy la tarde que arranco,
soy la noche que abrazo,
soy un día que aguanto,
soy la mano que besan,
el sueño de un acaso,
soy la guitarra,el mordisco,el llanto;
lista a vivir
siempre;
la mirada de todos,
la belleza que guardo,
la sonrisa de un hombre
o de tantos!
el corazón que late,
los senos que se abren
al tocarlos tus manos,
mi piedad y mi espanto;
lista a vivir...
en cada luna y cada ocaso
lidia-la escriba del viejo rincón de la memoria
www.deloquenosehabla.blospot.com

Activando el blog Luz del Corazon


Para mantener activo el blog de Luz del Corazon, cuyo primer encuentro literario

se realizo en Diciembre pasado, se ha creado la idea de tomar poemas de los blogs de los

participantes del evento y postearlo en el blog, si alguno no estuviera de acuerdo, favor avisarme y retiraremos la entrada de inmediato, igualmente si no desean recibir en su correo electronico las entradas, igualmente favor avisarnos a: merlar037@hotmail.com


Extendemos nuestra invitacion a todos los seguidores que deseen participar con sus cuentos, relatos y/o poemas, pueden comunicarse al mismo e-mail. Gracias y un abrazo lleno de luz!


Mery Larrinua

martes, 18 de mayo de 2010

Poemas de la poeta Laura Recas

Secreto

Secreto...

que velo la mañana entre

los dedos

cargados de la escama

de nocturnidad sudorosa bendecida.


Secreto...

el aire encarcelado entre paredes,

elemento de pecera improvisada.


Pez,

tú, que a la zalema ornaste con los ojos

y rozaste las esquinas de

mi pecho

con la dorsal erguida de tu tronco.


Pez,

yo, que ahormé la entraña a tus aletas,

entre el vigor del beso

y la suave onda embravecida.


Secreto...

que el camino se hizo río,

vándalo navegado por palabras en cascada

y que los techos del mundo se agrietaron

por presión hiriente de acuático suspiro.

La destreza de tus

brazos,

bosque de algas,

generó una lupa respirable en la caricia.


Secreto,

tacto acuífero en la sombra,

ahogamiento de la noche en el desvelo.

-----------


Danza de un poema

El vuelo de un ave migratoria

gira sobre la tarima del tiempo,

aletea...

y el terral surge a espirales,

zambullidas en el aire que respiro.

Hay una nota nacida en la guitarra

en un rincón del teatro improvisado,

escenario donde juega la poesía

a ser nube de lluvia que desborda.
Hay una voz, en llamas, de varón

que incendia sin fuego la ternura,

una voz que cruje entre las vigas

y rebasa, masculina, los umbrales.
Hay un poeta que, ausente, está presente

y una magia que mata la madera

a taconazos de enjambres presentidos,

salpica con el alma las paredes

y sella el zaguán de la palabra.
La danza de su cuerpo es un poema

de brazos y raíces sobre el torso,

del rizo de su pelo ensortijado

marcando en cada paso un hemistiquio:

de siete en siete, va rimando;

de palma en palma, va llorando;

de giro en giro, enamorando.

Laura G. Recas



http://www.poetasdehoy.blogspot.com/


Poemas de la poeta Angeles Fernangomez

PRIMAVERA




Sobre granito plano

mi espalda piel y piedra.

Danzo quieta al son
de los sentidos de mi ser salvaje. Libre.
Frescor gris de rocalecho,
sol sobre mi frente,
agua en mis finales doloridos.
Asfaltado arroyo culebrero
de florecillas remojadas blanco intenso
(más habrá que serán fruto en la dehesa).
A la pregunta aguda de un jilguero
contesta el viento sacudiendo ramas
-quizá para llevar la canción a su compadre,
y regresarle la respuesta que precise-.
Y el lagarto ocelado...,
inmóvil...,

ni respira…,
no existe si hay sospecha de peligro;
pigmento es del espacio en que apoya el vientre.
Renacuajos diminutos berro abajo.
Y el arco iris desplomado entre la hierba y las hormigas.
Yo...,

no sabía cómo unir en una nota tanta música

enredada entre mis sienes. Y trencé margaritas.
Y me puse una corona.









EL ALMA DE ULISES

Yo vi a Ulises regresar de Troya mar afuera
y despertar sobresaltado en las playas de su Ítaca.
Ella esperaba sin saber de cíclopes
ni cantos de sirena.
Llovía polvo de luna menguada
sobre el mar, ya plata.
¡Penélope! –decía, ¡devuélveme mi alma!

Yo vi también que, regresando muchas lunas,
-en una noche en que la pena
le estalló en el vientre-,
se hizo ella con el alma de su amado.
Y la tejió a sus senos, y a su boca..., y a su cuello,
y a las telarañas de su misma alma.
Se quedó con ella hasta hacerle regresar a Ítaca.

Yo vi que el mar
alcanzó en olas moribundas
sus cuerpos abrazados,
bello el de él, y ya sin alma..
Y el cuerpo de Penélope, desnudo,
poseía, en diminuta porcelana,
las dos almas.

Yo vi lo que pensaba esa mujer, lo vi en sus ojos:
Zeus no llovió sobre el camino (*)
él, no era Ulises, no Odiseo,
sólo cuerpo, el mismo cuerpo sin esencia,
y ella, no podía
devolverle ya su alma.
¡Amor mío! ¡Te he pensado tantas veces..!

Yo vi que, de soñarlo,
se le enmarañó la magia en soledad
para hacerle compañía:
No estaba sola.
Ella, era él. Y ella... ¡Y los dos!
Él no era nada.
Sólo un cuerpo que llegó hasta Ítaca.


Por Angeles Fernangomez


http://www.afernangomez.blogspot.com/


lunes, 10 de mayo de 2010

Poemas del poeta Jose Antonio Azpeitia


Sombra de mi Sombra


Sobre el duro solar

de caminos viejos,

arrastras tu sesgo

de fantasma hueco,

el sol te recorta

y te borda en negro.

Tamizas las piedras

de arriscados setos.

Me sigues, me acosas

en las tardes grises

quebradas de esquinas

llenas de recuerdos.

La luz es vencida

por la triste lluvia,

cae atravesada

sobre el santo suelo.

La sombra me mira

con un gesto extraño,

pide que le cuente…

yo también la entiendo.

De mis ojos nacen

dos preguntas torpes,

será que no entienden

las respuestas turbias.

Crepúsculo adusto,

recio de silencios,

el sol ya no alumbra

se ocultó del mundo,

se acostó a lo lejos.

Mi sombra es muy tenue,

apenas se mueve.

Aquí en este sitio

hace ya mil años,

me llegó un murmullo

de un vacío extraño.

Me llegó su risa,

su suspiro alegre…

la paloma blanca

que vino de lejos.

No pedí a la vida

que me diera nada.

Nada yo tenía,

para qué… más ansias.

Fue la suerte necia

quien todo lo hizo…

me puso sus trampas.

Quise yo quererla

como siempre he sido,

alegre, despierto,

limpio, cristalino.

Sombra de mi sombra,

eres paso tibio

de la humilde huella

de un pájaro herido…

sin alas …perdido.

El aire la trajo…

el aire la lleva.

Le pregunto al aire…

pero no responde…


Por Jose Antonio Azpeitia


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ME BEBERÉ TUS VERSOS…

Me beberé tus versos uno a uno
como se bebe el cáliz de los ritos,
droga venial que asumirá mi cuerpo…
inmenso sueño de saberme tuyo,
como una ola de tu mar profundo.


Acunarás tus letras con las mías,
frondoso contubernio de poemas.
Se abrazarán en éxtasis votivo,
no dejarán espacio entre sus cuerpos,
nacieron luz, uncidas en lo eterno,
en la danza que sube mis paredes,
que trepan mi verbo enloquecido,
aroma que embellece las palabras.

Me miraré en tus ojos ¡Dos espejos!...
para entender qué dices cuando me hablas,
desentrañar qué tienes en tu alma,
cálida y firme sumida en la belleza,
dispuesta a darse siempre noblemente,
sin precio en el esfuerzo que conlleva
sanar los cuerpos y además las almas.

Ebrio de amar, sumido en tus caricias,
me llevarás muy lejos, muy distante…
a un viento suave… estremecido a veces,
que empuja el barco hacia un destino cierto,
al puerto amable de tu ardiente beso,
algo innombrable que lo explica todo,
la fuerza de tu cuerpo que me invade….

Jose Antonio Azpeitia

www.azpeitia-aleph.com

Poeta participante en el 1er. Encuentro Literario Intl. "Luz del Corazon"