miércoles, 20 de agosto de 2014

EL CHOCO, CUENTO DEL ESCRITOR CUBANO ROBERTO DIAZ

                                    EL CHOCO       

Un joven de unos 20 a 25 años, pasaba caminando todos los días, por el parque y en uno de los bancos, veía al anciano moreno de unos 80 años unas veces sentado y otras recostado sobre un bulto donde contenía los recuerdos de su juventud.

En cierta oportunidad el joven en tono de burla le preguntó al anciano.

_ Oye viejito, es cómoda tu casita? y dónde te metes cuando llueve?

El anciano lo miró con cierto aire de superioridad, pero no le contestó, y un vecino que pasaba en esos momentos le dijo al joven. 

- Muchacho no te metas con ese hombre, ¿tu lo ves viejo asi? ese hombre es El Choco, mejor déjalo tranquilo.

Pero el joven, sin contestar una palabra al vecino, pensó para sus adentros, - Y a mi que me importa que le digan el Choco, es mas, que se prepare el viejito que mañana vengo mas temprano y voy a divertirme con él.

Al día siguiente, mas temprano que el anterior, venía el joven muy alegre grabadora en mano y tarareando la canción que estaba escuchando y al llegar frente al anciano le dijo en tono jocoso.

- Oye viejo, te gustaría bailar conmigo, que te parece esta guarachita? - puso la grabadora en el banco del frente y esperó la respuesta

El anciano sin turbarse le dijo.

- Si quieres te puedo enseñar algunos pasillos que aprendí cuando era joven, ¿quieres aprenderlos?

- Ah, que bueno, si el abuelo es bailador, arriba ponte de pie, si es que todavía tus piernas te soportan

Con cierta dificultad el anciano se puso en pie, hizo algunas flexiones con las piernas y los brazos y trató de acercarse al muchacho, el joven al percatarse de la seriedad del asunto, se apartó bruscamente y le lanzó un golpe que el anciano esquivó sin dificultad y moviendo sus piernas con toda la rapidez que los años le permitían, se puso al alcance del muchacho y con una velocidad increible, su puño derecho aterrizó de lleno en la mandíbula del atrevido, que electrizado por el golpe cayó al piso y quedó inconciente por algunos minutos.

Cuando abrió sus ojos, se dio cuenta que estaba acostado en un banco frente al del anciano, que ya estaba de nuevo recostado a sus recuerdos como si nada hubiese ocurrido. 

El vecino, que había sido el que lo recogió del piso, le dijo;


- Te dije que no te metieras con El Choco. ese viejo fue el mejor boxeador de su época fue campeón  mundial cuando en el mundo habían verdaderos boxedores y le decían Kid Chocolate. 

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